Puerto de Barcelona

El Puerto de Barcelona es una de las zonas más turísticas e importantes de la capital catalana, ya que sirve de acceso marítimo para todo el territorio español. Este espacio se erigió a la vez que la ciudad iba tomando forma, a principios del siglo XV. La primera piedra de lo que sería el puerto definitivo se colocó en 1477, bajo el reinado de Juan II Aragón. Al igual que la ciudad condal, el puerto de Barcelona fue extendiéndose hasta convertirse en el espacio que conocemos hoy en día.



En la zona portuaria encontrarás cuatro escenarios muy diferenciados. El primero es el puerto comercial, donde atracan todos los barcos de carga contenerizada. El segundo espacio de la zona es el puerto ciudadano, en el que se encuentran los cruceros, ferris y embarcaciones de recreo. Por último, se encuentran dos zonas conocidas como puerto logístico y energético. En ellas, se hallan las principales infraestructuras que proveen transportes y servicios eléctricos al conjunto del territorio catalán.

Con sus 35 terminales, el puerto tiene una superficie de 829 hectáreas y sus muelles se extienden hasta llegar a los 20 kilómetros. Además de su función comercial, la zona marítima es una de las más concurridas de la ciudad. En ella, puedes dar un agradable paseo y recorrer el puerto de punta a punta o, simplemente, tumbarte en su playa hasta que cae el sol. Al anochecer, el ambiente no decae si no que se intensifica. La zona ofrece una amplia oferta de restaurantes de gran calidad, bares y discotecas para disfrutar de la fiesta barcelonesa.

Cabe destacar, que el puerto no es una zona fácil para encontrar aparcamiento, como tampoco lo es llegar en transporte público. Por ello, te recomendamos que aparques tu coche en nuestro parking situado en la calle de l'Abat Safont nº2, que se encuentra junto a la zona portuaria.